Zapa Player no te vende canales: pones los del servicio que ya tienes. Lo que hace es que se sigan viendo cuando el proveedor tiembla, cambia de resolución o te deja una sola conexión.
Móvil, tableta y Android TV.
Ahora mismo en pruebas cerradas.
Un panel de IPTV no emite como un servicio de streaming: sirve a ráfagas. Se calla unos segundos cada pocos minutos y vuelve. La mayoría de reproductores toma ese silencio por el final del canal, se rinde, y te deja un fotograma congelado con una rueda encima.
Zapa Player está escrito contando con eso desde el primer día.
Cuando la emisión se calla, no se rinde: espera y sigue. Si el canal cambia de resolución a mitad y la imagen se queda clavada, vuelve a pedirlo. Y si el corte es de verdad, reconecta solo, contando los intentos para no entrar en bucle.
Tú ves un parpadeo. Con otro reproductor verías un fotograma congelado y una rueda.
Arriba y abajo cambian de canal a pantalla completa, sin volver a ninguna lista. OK abre el navegador de zapeo encima del vídeo, con familias y canales, y lo que están dando ahora mismo en cada uno.
Si tu servicio solo te deja una conexión —y casi todos los baratos son así—, cambiar de canal sin cerrar la anterior es un error garantizado. Zapa la cierra primero. Suena obvio; casi ninguno lo hace.
La mayoría de los canales llegan sin programación: la fila dice el nombre y nada más. Zapa completa la parrilla con fuentes abiertas y la cose con tu catálogo por el nombre del canal.
Y lo hace en tu propio aparato. No hay ningún servidor nuestro por medio, que es la razón por la que esto no puede caerse ni convertirse nunca en una cuota por mantenerlo vivo.
Manda cualquier canal al Chromecast de casa desde el móvil, y sigue zapeando desde la mano mientras se ve en la pantalla grande.
El vídeo va de tu servicio a tu móvil y de tu móvil a la tele, por tu propio wifi. No pasa por ningún servidor nuestro, y lleva colchón de sobra para que un tirón del proveedor no llegue a verse en el salón.
Un reproductor completo, no una demo con la mitad de los botones apagados.
Cuando un canal se corta, un informe de un minuto dice si tu conexión aguanta ese canal o si quien falla es quien lo emite. Sin adivinar.
Apunta un programa de la guía, o un día y una hora, y se graba solo en el disco que elijas: no hace falta dejar nada en pantalla. Ocupa una conexión de tu servicio mientras dura, y necesita un disco conectado.
«Avísame cuando empiece», y el aviso salta aunque hayas reiniciado el aparato por el camino.
El directo sigue en una esquina mientras usas otra cosa, con anterior, siguiente y pausa a mano.
Para las tertulias y la radio por televisión, que no hacen falta píxeles ni batería.
Temporadas y capítulos, con la barra de tiempo respondiendo también en paneles que contestan mal a los rangos.
Versión original o doblada, con o sin subtítulos, elegido sobre el propio vídeo.
Lo último visto, tus favoritos y el buscador de canales, siempre a un par de pulsaciones.
Cambia de una a otra sin volver a escribir nada, y sin perder los favoritos de ninguna.
Móvil, tableta y Android TV. La interfaz se adapta al mando o al dedo, no es la de móvil estirada.
Escribe un título y te dice en qué canal lo dan y a qué hora, dentro de los próximos días.
Esconde las categorías que no vas a ver y pon delante las que sí. Con una lista grande es lo primero que hace falta.
Los capítulos de una serie se piden al abrirla, no al arrancar. La lista se pinta al instante aunque sea enorme.
Media categoría vive de venderte a ti mientras te enseña tu propia lista. Aquí no hay nada de eso, y no por virtud: es que no hay dónde ponerlo.
Zapa Player no incluye canales. Ni listas, ni suscripciones, ni catálogo. Se abre vacío.
Funciona con el servicio Xtream Codes que ya tengas contratado: pones la dirección, el usuario y la contraseña, y ya. Si no tienes uno, esta aplicación no te sirve de nada, y preferimos decírtelo aquí que después.
Zapa Player es una herramienta de reproducción. No incluye, no aloja y no distribuye contenido audiovisual de ningún tipo. Lo que se ve depende por completo del servicio que cada persona configure, y es responsabilidad de esa persona que el servicio que use sea legítimo.